Camboya es un país del Sudeste Asiático situado al sur de la península de Indochina. Limita con Tailandia, Vietnam, Laos y el Golfo de Siam; y la mayor parte del territorio ocupa la hidrografía del río Mekong. Es un país tropical y buena parte de la población se dedica a la agricultura.
Destaca por sus grandes superficies de bosques, sus maravillosos parajes selváticos y por sus fabulosos monumentos religiosos.
El clima es tropical, monzónico y lluvioso, de ahí que la mejor época para visitar el país sea a finales de otoño y en invierno, cuando las lluvias han cesado y la temperatura es más suave.
La mayoría de sus habitantes descienden del grupo racial khmer, de origen malayo y aunque la religión más extendida es el budismo, también existe una minoría cristiana.
Su selva es de gran belleza aunque puede resultar peligrosa. En ella habitan tigres, panteras, elefantes, gacelas, serpientes venenosas, etc…. El país cuenta con buenas playas siendo las más hermosas las conocidas con el nombre de Kep. Si se dispone de tiempo, es muy interesante asistir a algún espectáculo de danzas clásicas camboyanas.
En Camboya, se puede adquirir artesanía local, prendas de vestir en algodón, bronces, plata, piedras preciosas, reproducciones de dioses, estelas, objetos de culto, etc… Es recomendable regatear en los mercados locales para conseguir mejores precios.
La capital del país es Phnom Penh y la leyenda dice de ella que se fundó en el lugar donde una rica anciana llamada Penh descubrió cuatro imágenes de Buda. Aquí, es recomendable visitar el Palacio Real ubicado en Samdech Sothearos Boulevard. El edificio fue construido en 1868 y contiene uno de los santuarios más ricos del mundo. Algunas de las pagodas de la ciudad son realmente interesantes, aunque sin duda sobresale la Pagoda de Plata, cuyo suelo se encuentra cubierto con 5.239 baldosas de plata, cada una de las cuales pesas 1,1 kilogramos. Por último, destacar, el Museo Nacional que guarda una interesante colección de arte khmer y el mercado ruso en el que se pueden adquirir antiguos aparadores de té, sedas, objetos lacados y bufandas khmer, entre otros artículos. En realidad, el verdadero atractivo de la zona está en los alrededores, donde se encuentra la antigua ciudad de Angkor, el enclave artístico más importante del país. De ella se piensa que en el año 1000 debió ser la ciudad más grande del mundo.
Era la antigua capital de los reyes khmer, los cuales residieron en ella hasta que los tai la conquistaron. Transcurridos unos años la selva la invadió y sus ruinas fueron descubiertas por un botánico francés a mediados del siglo siglo XIX. Después de diversas investigaciones realizados por arqueólogos franceses a principios del siglo XX se empezaron las tareas de restauración. Es, sin duda, el mayor yacimiento arqueológico de todo el Sudeste de Asia y está ubicado en el Norte de Camboya, más allá de las orillas del lago Tonle Sap. Actualmente lo que queda de esta monumental cuidad es un fabuloso conjunto de templos y santuarios al más puro estilo khmer, en plena jungla camboyana. Cuenta con más de 400 templos de exquisita calidad artística que le conceden un poder y esplendor abrumador.
El amanecer sobre Angkor Wat puede considerarse como uno de los mejores espectáculos del mundo. El complejo principal de Angkor fue construido en el siglo XII por el rey Suryavarman II. Los trabajos de construcción duraron más de 30 años y en ellos trabajaron 100.000 obreros día y noche. Se le conoce como “la ciudad” y está dedicada a la divinidad hindú de Vishnú. Desde el complejo principal se ramifican cantidad de galerías decoradas con bajorrelieves que se extienden a lo largo de 800 metros. Entre los motivos que aparecen se pueden ver a las apsaras, o danzarinas celestiales con sus ajorcas y a los reyes mono de la epopeya hindú del Ramayana. Pero, sin ninguna duda la talla más famosa es la conocida con el nombre de “los océanos revueltos de leche”, una impresionante obra de arte que muestra a 88 asuras (diablos) y a 92 devas (dioses), luchando en una prueba de tira y afloja, sirviéndose de una gran serpiente que rodea la montaña. Los dos grupos tratan de alcanzar la inmortalidad, observados por espíritus celestiales femeninos que les animan con danzas y canciones. La mejor forma de explorar los templos es contratando los servicios de un motorista, que en la mayoría de los casos, puede servirnos también de guía, cosa que puede organizarse desde el mismo hotel. A tan sólo 3 kms de Angkor War se encuentra Angkor Thom, enclave que es también impresionante. Es una ciudad amurallada cuyo monumento central es el templo Bayon. Este templo cuenta con dos patios decorados con más de mil metros de relieves tallados y constituye uno de los mejores logros del arte khmer. La ciudad dispone de cinco grandes calzadas que conducen a unas espléndidas balaustradas decoradas con nagas, legendarias serpientes acuáticas, así como dioses, demonios y elefantes de tres cabezas esculpidos en piedra. En realidad, los templos de Angkor, además de ser obras de arte son símbolos de la cosmología khmer. No todos los templos tienen la misma estructura, los diferentes dioses- reyes de Angkor intentaron superarse unos a otros en cuanto a tamaño y complejidad en sus creaciones.
Otros lugares interesantes del país son: la zona del Gran Lago; Svay Rieng, en la frontera con Vietnam; y las estaciones de montaña de Bokor y Kirion.

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