Alejandría es hoy en día la ciudad más importante de Egipto aunque en una época pasada fue el centro de esplendor de todos los conocimientos y artes a nivel mundial.
Era Alejandría un espacio dedicado a la reflexión y al pensamiento. Era la ciudad soñada por muchos que al final fue cayendo como un gran coloso.
Alejandría fue erigida bajo el mandato de Alejandro Magno en el año 332 antes de Cristo, la ciudad tomó el nombre del fundador quien nunca llegó a ver la ciudad construida por completo. Esta ciudad egipcia destacó porque desde el comienzo de su existencia se declaró uno de los centros más importantes en el mundo a nivel cultural, político, económico e intelectual ya que por todos es conocida la extensa y maravillosa biblioteca alejandrina que fue la fuente del saber de muchos de los estudiosos y sabios que dejaban imbuirse bajo las letras de más de 500.000 textos.
Alejandría está situada en un terreno de arena rodeado por el mar mediterráneo y el lago Mareotis. Hay que destacar que hoy en día representa una ciudad puramente industrial y que se dedica al comercio, todo ello debido a la herencia de la era helenística que representó una época de trueque no solo comercial sino también cultural ya que en aquellos años Alejandría eran el mayor puerto marítimo en lo que se refería al mundo antiguo con lo que la historia y la cultura de gran cantidad de civilizaciones se daban cita en esta ciudad para intercambiarse.
En la actualidad en esta ciudad que representó al esplendor en la antigüedad se siguen encontrando ruinas de la antigua ciudad al intentar excavar para realizar nuevas construcciones.
Alejandría está considerada como la segunda ciudad egipcia con más importancia después de El Cairo. Situada en el margen occidental del delta del gran río Nilo destaca hoy en día por su modernidad y por ser su puerto un punto de encuentro de mercancías que se distribuyen por todo el país.
Para el turista que acude a este lugar son muchos los rincones repletos de encanto aunque sin duda alguna una de las añoranzas por todos aquellos que acuden a esta ciudad es el no poder disfrutar del magnífico faro de Alejandría que se construyó en el año 270 a.c y que estaba construido en su totalidad con un bello mármol blanco. Este monumento fue considerado una de las séptimas maravillas del mundo aunque desgraciadamente desapareció. Pero no por ello debemos desilusionarnos en nuestra visita por Alejandría ya que son otros los punto de interés en esta urbe en la que conviven casi tres millones de habitantes. Así uno de los lugares que no pueden dejar de visitar es la antiquísima columna de Pompeyo que es admirada por todo aquel que se acerca a visitarla.
Más adelante y continuando nuestro recorrido por la ciudad deberemos hacer varias paradas en las catacumbas de Kom esh-Shuqafa o en el bello y lujoso palacio de Ras et- Tin. Si lo que queremos es deleitarnos con arte del pasado deberemos entrar en el Museo Grecorromano siguiendo más con la visita al conservado Teatro Romano de Kom de -Dik.
Otra de las bellezas de esta tierra es el Fuerte de Qaitbey sin olvidarnos por supuesto del encanto de las calles alejandrinas donde las fábricas de calzado y de cuero son típicas. Además debemos tener en cuenta que la industria en esta urbe florece cada día a mayor velocidad con lo que es frecuente encontrarnos con plantas de ensamblado de automóviles, de productos químicos e incluso podremos observar una refinería de petróleo. En tema de comercio añadir que esta ciudad es el lugar egipcio más importante donde se desarrolla el comercio de algodón.
Volviendo atrás en la historia nos encontramos con la concepción de la antigua Alejandría giraba en torno a lo clásico, es decir se componía de una avenida central amplia y edificios públicos a su alrededor.
La Alejandría del pasado es lo que atrae a turistas y curiosos ya que las historias son uno de los mayores atractivos de este lugar con lo que retornando a aquellos años debemos decir que otra de las bellezas con las que contaba Alejandría era con el rasgo multicultural de los habitantes que vivían en la ciudad ya que no solo eran egipcios, sino que judíos, sirios, macedonios, griegos… todos tenían su pequeño espacio en la ciudad egipcia.
Como hemos dicho anteriormente Alejandría representaba un centro administrativo y comercial lo cual con el tiempo supuso que fueran muchos los pensadores, sabios y filósofos que pasaron a formar parte de la ciudad con lo que en poco tiempo lo que era un centro comercial también se convirtió en sede de los intelectuales del mundo antiguo, quienes durante largo tiempo se dedicaron a investigar y dejar por escrito el conocimiento del que se tenía constancia hasta aquellos momentos. De esta forma fue como se dio vida a la añorada Biblioteca de Alejandría a fines del siglo III antes de Cristo. Recordar que la Biblioteca se enmarcaba dentro de todo un complejo al que se denominó Museo que significaba “lugar donde habitan las musas” y que fue fundado por el emperador Tolomeo quien decidió que fuera ese el lugar donde habitaran y dejaran todo su intelecto para el bien de la humanidad los mejores filósofos, médicos, poetas, biólogos… que habían en la ciudad.
Este lugar esta formado por dos bibliotecas las cuales una podía ser usada únicamente por los académicos, mientras que la otra estaba dirigida para toda la ciudadanía aunque solo contaba con un total de 43.000 textos. Pero no sólo eran libros lo que podía encontrarse el llamado Museo sino que también existía un centro de historia natural con gran variedad de especies disecadas, una sala de disección, un jardín botánico, un zoológico dedicado para que los biólogos pudieran estudiar los animales vivos, un observatorio, salones de estudio, salas de música, talleres para diseñar aparatos… en fin lo que se dice un auténtico complejo del saber, un museo!
Lo que se trató de conseguir con la biblioteca de Alejandría es que fuera un auténtico centro de conocimiento a nivel mundial por lo que también se intentó reunir el mayor número de obras escritas en griego. Así con el tiempo esta ciudad se convirtió en sede de la Ciencia.
Cuando finalmente la ciudad se convirtió el centro de saber los estudiosos y sabios de todo el mundo comenzaron a acudir para desarrollar allí sus trabajos de investigación debido a la facilidad de materiales con los que contaban en este Museo. Alejandría empezó a resaltar en una serie de materias como las matemáticas, ciencia que logró sacar a la luz el método infinitesimal bajo la investigación de Eudoxo. La Astronomía, la geografía y la mecánica también fueron otras ciencias en las que se avanzó con diversos conocimientos como es el caso de la mecánica que por primera vez los estudiosos de la Biblioteca dedicados a este área consiguieron aplicar conocimientos matemáticos a máquinas que en un principio estaban destinados a fines bélicos pero más tarde se desarrolló en otros dispositivos como la bomba de agua, el teatrillo con marionetas autómatas…
El campo de la biología también fue estudiado en este centro aunque no se obtuvieron demasiados avances; algo que no pasó en medicina ya que gracias a las diversas investigaciones comenzaron a practicar la disección.
La literatura y la filología también tuvieron su lugar destacado en las salas de la biblioteca ya que gracias a los estudiosos y poetas aparecieron otros géneros como la comedia nueva en la que se daba más importancia a la personalidad y al carácter de cada uno de los personajes que participaban en la obra. Y por último y como no en el mundo de las artes se logró mejorar las técnicas artísticas tanto en la pintura como en la escultura.
Tras tanto éxito y después de siete siglos de vida, el Museo de Alejandría era considerado el centro con mayor importancia del saber griego, aunque poco tiempo más fue el que permaneció debido al avance del cristianismo que los consideraba un lugar pagano con lo que fue el propio obispo de la ciudad quien ordenó quemar todos los templos griegos y perseguir a sus seguidores. Con esto llegaron las matanzas mientras que el Museo se mantenía intacto hasta que finalmente en el año 412 fue Cirilo, un extremista del catolicismo, quien mató y persiguió a los judíos mientras que el gobernador de Alejandría que era Orestes defendía a puño y espada las reminiscencias de cultura griega y judía. Esta época de luchas desencadenó el incendio por parte de Cirilo del espectacular, esplendoroso e histórico Museo de Alejandría, momento en el cual se quemaron papiros, manuscritos, animales disecados, estudios, instrumentos de música… Todo un tesoro no solo material sino también de conocimiento que desapareció bajo las llamas del fuego. Incluso la Directora del Museo, Hipatia fue golpeada y su cuerpo fue arrastrado por las calles de la ciudad en el año 415.
Así es como acabó la historia de un monumento del saber que hoy en día pervive bajo los cimientos de una nueva ciudad moderna. Aún así todo aquel que la visite podrá sentir que está pisando lo que un día fue una auténtica ciudad de intelectuales, de poder, de sabiduría, de ciencias y los más importante… de progreso.

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