Burgos tiene una riqueza gótica impresionante. Podemos empezar a comprobarlo a través de la plaza de Santa María.
En este punto, podremos contemplar la belleza de la Catedral, a los pies de la cual hallamos la portada Real. Ésta era la puerta principal del templo. También se llama puerta de Santa María, ya que se hizo en honor a la Virgen. Nos encontramos, aquí, ante uno de los espectáculos más fotografiados de Burgos. La entrada que hay actualmente es de estilo neoclásico (s. XVIII) y sustituye la antigua portada (s. XIII).
Si elevamos la vista, podremos observar las agujas caladas (s. XV). Éstas fueron realizadas por el alemán Juan de Colonia. Las famosas agujas de la Catedral son un símbolo de la urbe, que sin duda alguna, le aporta una identidad especial. Nos hallamos en el centro de la ciudad. La solemnidad de la catedral es el fruto de un trabajo a través de la historia. Está situada sobre el emplazamiento de la vieja Catedral románica, levantada bajo las órdenes de Alfonso VI, en pleno siglo XI. En 1221 se puso la primera piedra del edificio actual. Esto fue llevado a cabo por el rey San Fernando y el obispo D. Mauricio. Se consagró el templo en 1260.
Exteriormente señalaremos el equilibrio de sus líneas, sus características torres, las agujas (s. XV) y el cimborrio (s. XVI). Interiormente, es interesante conocer las entrañables capillas: la de Santa Ana o la de la Visitación. Por otra parte, resulta muy atractivo el nuevo Museo Catedralicio, que lo encontramos en varias capillas del Claustro. Así, se expone un conjunto del tesoro de la Catedral, que consiste en preciosas muestras de orfebrería, cuadros y tapices.
Al salir de la Catedral, a través de la puerta de Santa María, podemos ir por las escaleras que encontraremos al frente y apareceremos ya en la calle Fernán González. Allí podremos visitar la bella Iglesia de San Nicolás. En el interior del templo gótico hallaremos el retablo mayor (s. XVI). Se construyó en piedra, hecho muy peculiar en Castilla. Tiene forma rectangular. Se trata de un retablo importante, que refleja el poder económico del mercader Gonzalo Polanco. Después de esta visita, si subimos por la calle Pozo Seco, tendremos la oportunidad de conocer la Iglesia de San Esteban (s. XIII-XIV). En su interior, encontraremos el museo del Retablo, con interesantes piezas de la ciudad y de la provincia de Burgos.
Si seguimos el recorrido por la calle de Santa Águeda, encontraremos la Iglesia de Santa Águeda. En la fachada del edificio veremos una inscripción. Se trata del juramento del rey Alfonso VI. Así, a esta construcción también se la llama la Iglesia Juradera o Santa Gadea. El templo que observamos hoy en día es del siglo XV. De su interior señalaremos los conjuntos funerarios del siglo XVI. En este punto, empezamos la ruta del Cid, que nos permite recorrer los sitios relacionados con el personaje. En la Iglesia de Santa Águeda fue, según el romancero, donde el Campeador hizo jurar a Alfonso VI que no había tenido nada que ver con la muerte de su hermano Sancho. El rey, rencoroso, mandó el primer destierro.
Podemos seguir la ruta mencionada, visitando el solar del Cid, donde estuvo residiendo este personaje, al lado del Camino de Santiago. Se realizó, en 1593, un monumento en su honor. Se trata de las “casas del Cid Ruí Díaz”. Se conserva, actualmente, el que hizo José Cortés, en 1784. Señalaremos los escudos de Burgos, sobre un pedestal, de San Pedro de Cardeña. En el centro, la leyenda conmemorativa con el blasón del Cid, realizado por el escultor Manuel Campillo .
En cuanto a los restos del Cid y de su mujer, doña Jimena, éstos los hallamos bajo el Crucero de la Catedral, desde 1921. Primero habían descansado en el Monasterio de San Pedro de Cardeña. Durante la ocupación francesa reposaron en el Espolón. En 1842 fueron trasladados a la Capilla de la Casa Consistorial, hasta su emplazamiento definitivo actual. Luego, el cofre del Cid está ubicado en una pared de la Capilla del Corpus Christi de la Catedral. Este era el famoso cofre que estaba lleno de monedas, en teoría, y en realidad lleno de arena.
Ya para acabar con el histórico personaje, podemos contemplar la estatua ecuestre de bronce, creada por Juan Cristóbal, que contó con la colaboración de Fernando Chueca Goitia (1955). Contemplamos, aquí, la figura del Cid, en su plenitud. Otro de los atractivos de Burgos, es el Camino de Santiago. La ciudad se convierte en un lugar de paso imprescindible para los peregrinos y excursionistas, que realizan la ruta. Es relevante el papel de esta urbe, en cuanto al famoso Camino. Así, resulta un lugar de acogida ideal para los caminantes.
Burgos es una metrópoli imprescindible para entender el recorrido del Camino de Santiago. Normalmente, los peregrinos llegan al centro de la urbe a través de la calle de las Calzadas, de origen jacobeo. La ruta, generalmente, empieza en la Plaza de San Juan, un sitio de paso para los excursionistas. Esta plaza está formada por el templo de San Lesmes, el Monasterio de San Juan y la fachada de lo que era el Hospital de San Juan. Éste último edificio es, actualmente, la Casa de Cultura. El templo de San Lesmes se levantó con el fin de dar cabida a los restos del santo patrón de Burgos, el cual había ejercido la caridad con los peregrinos. Se trata de un edificio del siglo XV, que se modificó especialmente en el siglo XVI con pequeños cambios típicos en la época.
En cuanto al Monasterio de San Juan, éste fue fundado en 1091, por el rey Alfonso VI. En el monasterio se asistía a las necesidades de los peregrinos. Hoy en día, la construcción se ha convertido en un Museo y Centro Cultural. En éste podemos gozar de los cuadros de Marceliano Santa María.
Otro edificio de la plaza es la Casa de Cultura, en cuya fachada encontramos los restos del antiguo Hospital de San Juan, en el que había una botica muy importante, que se puede contemplar dentro del arco de Santa María. Si entramos a la urbe a través del Arco de San Juan, debemos saber que dicha puerta fue la entrada a Burgos de los viajeros en tiempos remotos. Por aquí se entraban las mercancías del Sur de Francia, la Rioja o el País Vasco. Al mismo tiempo, es la entrada a la ciudad, que utilizan los excursionistas que se dirigen a Santiago.

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