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España: Tarragona: Cuna de la romanización

La ciudad de Tarragona es, sin lugar a dudas, una de las más bonitas de la Costa Dorada. Gracias a su clima cálido, y además a su luminosidad, la localidad se convierte a menudo en el destino escogido por los turistas, mayoritariamente europeos.

Se trata de la llamada cuna de la romanización, así como también de la cristianización española. Tiene el atractivo turístico que poseen las playas de arena fina. Posee además, bosques y pinares de durillo, romero y lentisco. Es, pues, uno de los lugares más bellos de la geografía española.

En cuanto a los orígenes, Tarraco fue la capital de la Hispania Citerior durante la época del Imperio romano. De este modo, conserva diferentes construcciones de este periodo histórico. Así, las murallas envuelven el casco antiguo. Éstas fueron construidas en el siglo III antes de Cristo y fueron reformadas durante la Edad Media. Las gradas del anfiteatro romano están situadas al lado del mar, las cuales en sus mejores tiempos (s.II) tenían capacidad para acoger a más de 12.000 personas. Se trata del escenario en donde se llevaban a cabo numerosas luchas entre gladiadores y fieras. La vieja Tarraco poseía además un teatro y un circo. El teatro estaba ubicado antiguamente en las afueras del recinto amurallado y actualmente se halla en el Paseo Arqueológico. En la antigüedad, pues, se aprovechó el desnivel de esta área para poder asentar la gradería. Las bóvedas que sostenían las gradas o “cavea” del circo, se encuentran situadas hoy en día alrededor de la plaza de la Font. En este histórico recinto se corrían, en su día, fabulosas carreras de cuadrigas.

Tarragona es una localidad con mucha historia. Así, además de la época romana, también de la época medieval, se conservan diferentes construcciones. De este modo, pertenecientes a la Edad Media son las populares arcadas de la calle Mercería, aunque la considerada vía principal de la Tarragona medieval es la calle de Cavallers. De esta céntrica zona de la localidad, cabe señalar las famosas Casas del Degà, de la Ciutat y dels Concilis, entre otras. En esta línea, destacamos la Catedral, perteneciente al siglo XII-XIV. Es un edificio de estilo románico y gótico, en el que se hallan varias esculturas del gran maestro Bertomeu (s.XIII). Las portadas románicas, las cubiertas de crucería gótica y los claustros del arte románico, reflejan claramente la transición de un estilo a otro. La construcción fue levantada sobre un templo romano dedicado a Júpiter y una mezquita musulmana. Cuando dejamos la Catedral, podemos divisar fuera el Rectorado de la Universidad y acto seguido, podemos pasear por el carrer Major. Éste posee atractivos edificios como son: la Casa del Abad, el Ayuntamiento y el antiguo Palacio de la Generalitat. Luego, en la Vía Augusta podremos contemplar el famoso Arc de Berà (o Arco de Berá) que constituye una de las construcciones más características de la etapa del emperador Augusto. Si seguimos por el camino de la Vía Augusta, frente a la Playa de l’Arrabassada, nos encontramos con la popular Torre de los Escipiones. Es un monumento funerario, creado en el siglo I, que posee tres cuerpos de unos nueve metros de alto y dos relieves de Atis (dios funerario) en su fachada principal. Además, al otro lado de la Rambla Vella damos con el trazado racionalista de la ciudad, con su Rambla Nova, la cual llega hasta el Paseo de las Palmeras y el “Balcón del Mediterráneo”, ya que desde este lugar se observa una de las más bellas vistas sobre el mar y la playa de El Miracle. Por otra parte, cabe destacar que hablamos de una localidad bien dotada en cuanto a museos. Los más importantes son l’Arqueològic y el Diocesà.
 
A parte de todas estas visitas, señalaremos también los edificios modernistas de la vieja Tarraco. Así, podemos acceder a la torre y tribuna de la Casa Ripoll, que resulta de gran interés. Está además, la construcción de hierro del Mercado Central y la capilla del Colegio Jesús i María, en cuya creación participó Antonio Gaudí, que es considerado el mayor representante del Modernismo en España. No podemos olvidar Al salir, entre los kilómetros 7 y 8, hallamos los restos la cantera romana de El Mèdol, de la cual se extrajo gran parte de las piedras con las que se construyó la Tarragona (Tarraco) romana. Abandonando ya la carretera y mirando al mar, hay dos lugares más que no tienen desperdicio alguno. Por un lado, la torre medieval de defensa llamada la Punta de la Mora y el Castillo de Tamarit. Situados en este punto, podemos realizar una visita al resto de la bellísima Costa Dorada.

La gastronomía de Tarragona se basa en el excelente marisco de sus aguas. Así, una buena idea para probar el delicioso pescado típico de la zona es acercarnos a El Serrallo, que es el barrio pesquero de la ciudad en el que se subasta el pescado fresco. Allí encontramos los langostinos de San Carlos de la Rápita, los crustáceos de Cambrils o las angulas del Delta del Ebro. Éstos son algunos de los productos costeros tradicionales de la mesa tarraconense. También están las hortalizas del interior, las cuales se acompañan con la popular salsa romesco (hecha a base de pimientos rojos secos, almendras y tomates). Los guisos combinan armoniosamente las materias primas de la zona. En cocina destaca además, el conocido “patacó”: un guiso de caracoles, patatas, atún, almendras, ajo y perejil. También podemos degustar las albóndigas de bacalao o el arroz negro con sepia. El postre tarraconense se caracteriza generalmente por ingredientes como la almendra o el limón. Debido a los extensos viñedos de la provincia, podemos escoger entre cinco denominaciones de origen diferentes: Tarragona, Penedés, Conca de Barberá, Priorat y Terra Alta.

Para aprovechar la visita hasta el final, tenemos la opción de salir de copas por la localidad, la cual consta de dos buenas zonas que concentran casi todo el ambiente de la noche. Por un lado, por debajo de la plaza de la Unió, al final de la calle que lleva el mismo nombre, encontramos las calles Rebolledo, Apodaca (que posee diferentes bares, cafeterías, hostales, comercios y locales varios) y Santa Tecla. Éstas son frecuentadas por un tipo de público más bien informal, generalmente miembros de las tribus urbanas de la ciudad. Por otro lado, está el ambiente de la Rambla Nova que se caracteriza por una atmósfera un tanto más clásica. Hay una tercera zona, pero más bien pequeña, la cual está situada en la parte más antigua de la ciudad. Está compuesta por dos o tres establecimientos, al que suelen acudir poetas, artistas, estudiantes y gente bohemia. Sin embargo y lógicamente, dichos locales están abiertos a cualquiera.








...por Carme Bosch ...por Carme Bosch


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1 comentario en España: Tarragona: Cuna de la romanización

  1. No dejar de visitar en Tarragona el Casco Antiguo. En la parte alta de la ciudad, coincide con el antiguo foro provincial romano. Está rodeado por la muralla romana cuya longitud hacia el siglo III adC era de unos 4 km. Sin embargo, en la actualidad sólo se conserva alrededor de 1 km y una puerta adovelada original. El Casco Antiguo, conocido popularmente como “Part Alta”, es hoy en día una de las zonas más visitadas tanto por turistas como por autóctonos gracias a la oferta gastronómica y de ocio que éste ofrece.

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