Viejos tranvías que recorren interminables calles empinadas, casas de estilo victoriano fabricadas con madera pintada de colores chillones, el gran puente colgante sobre la bahía.
La ciudad de San Francisco rezuma iconos que se clavan en la retina de la memoria colectiva. Sin duda, se trata de una de las ciudades norteamericanas más multicultural y alejada de todo estereotipo sobre el continente.
San Francisco pertenece al Estado de California, y emerge a unos 640 km de Los Angeles, a lo largo de una amplia bahía que separa el Océano Pacífico de la gran cordillera de la costa. Actualmente la ocupan 750.000 habitantes, seis millones en total si se contabiliza el total de habitantes en la bahía de San Francisco. La ciudad nació en el año 1776, cuando el español Junípero Serra se asentó en la zona para evangelizar a los indios indígenas. Aquel primer núcleo de población recibió el nombre de Misión Dolores, y poco tiempo después se construyó la prisión para protegerla. Un siglo después se descubrieron yacimientos de oro en Sierra Nevada, a 160 kilómetros de allí, y la ciudad se repobló con buscadores de oro ávidos de fortuna. Desde entonces y hasta la actualidad, San Francisco se estableció como núcleo cultural y comercial de California.
La ciudad destaca por la mezcolanza de colores y culturas. Sus habitantes descienden de numerosas razas diferentes de indios indígenas, de los “fourtyniners” o cuarentaynueves, como se conocía a los buscadores de oro, además de colonizadores cristianos españoles, inmigrantes asiáticos en busca de fortuna, artistas y aventureros. Esta multiculturalidad permite disfrutar de un gran número de restaurantes especializados en cocina internacional, además de una oferta cultural variada y muy rica.
Sin duda uno de los iconos más característicos de la ciudad es el Golden Gate, el puente colgante más importante de los Estados Unidos. Con sus 2720 metros de longitud, seis carriles para vehículos y uno para peatones, conecta la ciudad de San Francisco con el Marin County, una zona montañosa y plagada de vegetación. Son famosas las vistas que es posible observar desde el otro lado del gran puente, así como los pequeños pueblos costeros que albergan a bohemios artistas locales en busca de tranquilidad. Al sur de la ciudad, en cambio, el interés se centra en la ciudad de San José y el Sillicon Valley, emplazamiento elegido por numerosas compañías electrónicas para establecer sus sedes.
La isla de Alcatraz, justo en medio de la bahía, ganó su fama internacional al albergar una de las prisiones más llenas de historia y misterio. No en vano, la prisión se hizo famosa por ser prácticamente imposible huir de ella. El centro penitenciario albergó a personajes tan famosos como al Capone y Ametralladora Nelly durante la primera mitad del siglo XX. Anualmente, miles de visitantes llegan a la prisión federal para contemplar los restos de la antigua construcción, aprender algo más sobre la primera fortificación costera de Estados Unidos, así como el primer faro marítimo, aún en funcionamiento, de la costa oeste. La isla entera está protegida por el servicio federal de parques naturales. La prisión acoge, además, una exposición que conmemora el 35 aniversario de la ocupación de Alcatraz por parte de indios americanos de todas las tribus. Las visitas guiadas a Alcatraz salen del muelle 41 de Fisherman’s Wraf, barrio de pescadores en el que además se ubican el Museo Marítimo, el muelle 39 con su gran centro comercial y el Historic Ship Pier.
Sin duda el medio de transporte más característico de la ciudad es el tranvía o “cable car”, introducido hace ya 100 años para sustituir a los coches de caballos de la época. Se trataba de un medio seguro que, además, permitía salvar los enormes desniveles de la ciudad y, así, comunicar zonas difícilmente accesibles de otro modo. Cientos de máquinas expendedoras de tickets están distribuidas por toda la ciudad para facilitar su acceso. El “cable car” parte de la esquina de Market con Powell St. Los enormes desniveles de la ciudad han sido aprovechados para instalar multitud de miradores, como Telegraph Hill, Twink Peaks, Presidio o Russian Hill, desde donde se accede a la que es sin duda la calle más empinada del mundo, Lombard Street.
Numerosas compañías marítimas ofrecen paseos en ferry para observar la gran bahía desde el mar, descubrir rincones difícilmente visibles desde tierra firme y acceder a las poblaciones cercanas a la ciudad. El servicio de transportes se completa con autobuses urbanos, alquiler de coches e incluso de bicicletas. El cercano aeropuerto internacional de San Francisco está conectado con la ciudad a través de trenes y autobuses-lanzadera, por lo que el visitante tiene asegurada la libertad de movimientos.
La ciudad constituye un verdadero mosaico de barriadas con características propias que llegan a constituir poblaciones dentro de la población. Haight-Ashbury, cercano al majestuoso parque del Golden Gate, mantiene el encanto hippy de los años 60-70. En él abundan las casas de estilo victoriano y los bares y establecimientos frecuentados por nostálgicos del pasado flower-power. El centro de la ciudad está ocupado por el Union Square, una amplia y exclusiva zona comercial en la que se encuentran los mejores hoteles y las tiendas con más glamour de San Francisco. Cerca de allí se encuentra Chinatown, una bulliciosa y superpoblada zona plagada de tiendas de curiosidades que se vuelve especialmente interesante a finales de enero y primeros de febrero, con la celebración del Año Nuevo chino. No lejos de allí se encuentra North Beach, cuna del estilo Beat durante los años cincuenta, que se convierte en animada zona de ocio nocturno con numerosos bares de copas.
Sin duda, Castro es uno de los distritos más emblemáticos de la ciudad de San Francisco. Durante los años 70, esta barriada se repobló con numerosos vecinos de tendencia homosexual o tolerantes con la misma, y de esta nueva comunidad emergieron las primeras marchas del orgullo gay. En la actualidad, la Gay Parade de San Francisco se sigue celebrando cada verano y se ha establecido como la En la actualidad, el distrito completo y en especial su avenida principal Castro Street acogen prósperos negocios, establecimientos, bares, agencias de viajes y otros creados por y para el público homosexual.
La Oficina de Turismo de San Francisco oferta un City Pass que, por aproximadamente unos 40€ para los adultos y 31€ para niños, incluye siete días de transporte público, además de un crucero por la bahía y entrada gratuita a numerosos museos de la ciudad.

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