No cabe ninguna duda que uno de los principales atractivos turísticos de Finlandia es la belleza y pureza de su naturaleza que permite la realización de todo tipo de deportes de aventura.
A pesar de ser un país altamente industrializado, sus miles de lagos, sus archipiélagos, sus bosques silvestres, las nieves invernales y las fuertes variaciones estacionales hacen de Finlandia un país limpio y tranquilo, en claro contraste con Europa central.
A un paso de las ciudades ya se encuentran idílicos paisajes, desde antiguos centros de interés histórico hasta páramos vírgenes.
Finlandia es el segundo país más septentrional del mundo, estando una cuarta parte de su superficie dentro del Círculo Polar Ártico. A pesar de esto, goza de un buen clima siendo su temperatura media anual 6ºC superior a la de otros lugares del planeta ubicados en la misma latitud. En realidad, existen marcadas diferencias entre las estaciones. La más larga de ellas es el invierno, que en el norte trae consigo casi dos meses de oscuridad aunque en el verano el sol no se pone en más de 70 días.
Finlandia es un archipiélago en el que hay más de 81.000 islas mayores de 100 m2 y en relación con su tamaño, es el país con más lagos del mundo. El más grande es el de Saimaa (4400 km2) , cuarto en Europa por su extensión, cuyos brazos conforman en el sudeste del país un mosaico de agua, rocas, bosques y cultivos.
A efectos turísticos Finlandia puede dividirse en cinco regiones, diferenciadas por sus paisajes y sus tradiciones culturales. Ellas son: la Región Cultural, La de los Lagos, Ostrobotnia, la Finlandia oriental y la Laponia. Todas ellas son muy accesibles, ya que hay una buena red de carreteras muy transitada por autobuses, el tren llega hasta el Círculo Polar Ártico y los vuelos internos son muy frecuentes. A pesar de esto la mejor forma de conocer el país es en el coche propio que puede llevarse fácilmente en barco desde Suecia, Alemania o Polonia.
La región sur-sudoeste del país, conocida con el nombre de región cultural, está caracterizada por su antigua cultura y su activa vida económica. Aquí se encuentra Helsinki, la capital del país, una encantadora ciudad marítima que ofrece una espléndida cultura y posee importantes centros industriales, aunque no es el único destino turístico de esta región. A 50 kms. al este se sitúa Porvoo, que posee un idílico barrio viejo de madera digno de visita. Destacan también, Turku, la antigua capital del país con su encantador castillo medieval y Naantali, una pequeña ciudad portuaria, cuyo casco antiguo con sus casas de madera es una auténtica joya.
La región de los Lagos es “el corazón de Finlandia” desde donde miles de lagos desaguan por las cuencas de varios ríos hacia el mar Báltico. Aunque se pueden encontrar lagos por todos los rincones del territorios, es en esta zona donde se acumulan la mayoría. Algunos lugares y ciudades de esta región permiten disfrutar de buenas panorámicas sobre majestuosas extensiones de agua y bosque. Las mejores vistas se perciben desde las cubierta de los barcos que navegan de ciudad en ciudad.
El centro turístico más importante de la región es Támpere. El encanto de esta ciudad es cada día mayor, porque los viejos edificios industriales se han abierto a los ciudadanos configurando un área de ocio muy atractiva. La cercanía con los grandes lagos permite todo tipo de actividades acuáticas, desde el baño a la pesca, en un entorno de naturaleza idílica. El castillo medieval de Savonlinna también es de obligada visita. Los eventos y actuaciones internacionales que se celebran en el patio del castillo durante el verano convierten a esta ciudad y sus alrededores en un centro vacacional especialmente popular y animado.
Miles de islas pequeñas, puentes y ferrys y un sinfín de casas de veraneo en las orillas de los lagos son un paisaje típico en estas zonas. La mayoría de los grandes lagos están conectados entre sí por lo que la región ofrece una verdadera red acuática de sueño. La Ostrobotnia, en la Costa Oeste, se caracteriza por cientos de kilómetros de costa, playas de arena y llanuras cultivadas. Historia, cultura y tradiciones marítimas son características en esta zona. Rauma guarda un idílico barrio antiguo de casas de madera declarado Patrimonio de Humanidad por Unesco. Las playas más famosas de la costa oeste son Yyteri en Pori y Kalajoki al norte de Kokkola. Oulu es una importante ciudad industrial y universitaria, famosa por su gente amable y hospitalaria. Algunos eventos culturales como el Festival de Música de Káustinen y los de música de cámara de Korshoma y Umeä han generado una animada corriente turística.
La zona de la Finlandia oriental es ideal para los grandes amantes de la naturaleza y turismo activo o aventurero. Posee unos parques nacionales de auténtica naturaleza salvaje y un aire tan limpio que el viajero puede experimentar lo que realmente significa la naturaleza intacta. La cultura kareliana con sus especialidades culinarias, la religión ortodoxa y las tradiciones en música y canto son fascinantes. Encima de las colinas de Koli se puede contemplar una maravillosa vista sobre el lago Pielinen, la que para los finlandeses está considerada como el paisaje nacional. Esta región ofrece las mejores posibilides para practicar el rafting (en los rápidos de Ruunaa, Lieksa, o en el magnífico paisaje de Kuusamo). Vuokatti, al lado de Kajaani, tiene uno de centros de ocio más sofisticados del país.
Más al norte se encuentran el parque natural de Hossa y Kuusamo, un paraíso de turismo activo tanto en verano como invierno. En paisaje, flora y fauna, Kuusamo se acerca ya a su región vecina, Laponia. En invierno, su accidentada geografía ofrece excelentes posibilidades para practicar tanto el esquí de fondo como el alpino. La región de la Laponia es tan grande como un país en sí. Esta reserva natural de majestuosa y delicada naturaleza tiene más renos que habitantes y posee los parques nacionales más grandes del país. La gente autóctona de la zona, los sami, guardan celosamente su cultura, su idioma y tradiciones.
El “finlandés” más conocido del mundo, el bondadoso Papá Noel, tiene su taller en el Círculo Polar Ártico (Rovaniemi) y se le puede visitar durante todo el año. Al norte de Rovaniemi ya no son ciudades sino pequeños pueblos y estaciones vacacionales y de esquí. A Laponia hay que venir a “hacer algo”: en verano se puede participar en excursiones a pie o en bicicleta, en barcas por los ríos o muchas otras actividades que las casas de safaris organizan en la zona, en invierno las diversiones y actividades se multiplican y se puede hacer todo lo imaginable en la nieve: un crucero en rompehielos, visitar un castillo de hielo, dormir o cenar en un igloo, conducir un trineo tirado por renos o huskies o una moto de nieve por los bosque y ríos. Además la vida nocturna de las estaciones de esquí es francamente impresionante.

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