La ciudad de Belfast está situada al fondo de una amplia bahía, en la desembocadura del río Lagan y está dominada por una serie de colinas que descienden suavemente hacia el sur.
Es la capital administrativa y centro de la actividad industrial de Irlanda del Norte viviendo en ella y en sus alrededores una tercera parte de la población de la zona. Sin embargo, si nos alejamos a tan sólo 25 km de la ciudad, concretamente a lo largo de la península de Ards se pueden encontrar zonas que parecen paralizadas en relación a la modernidad.
Belfast es una ciudad bastante compacta y su centro está formado por tres áreas contiguas que pueden recorrerse fácilmente a pie. En realidad, ha sido completamente renovado y dotado de una amplia zona comercial reservada a los peatones. En la ciudad predominan amplias avenidas que se cruzan en ángulo recto dando la sensación de descongestión.
La zona sur es la más atractiva de la ciudad, y allí se encuentra la Queen’s University, los jardines botánicos, y calles repletas de hermosos edificios del siglo XIX. Así mismo aquí se concentra la vida nocturna de la ciudad gracias a la multitud de bares y pubs con los que cuenta. En la parte norte de esta zona está la Golden Mile ( Milla de oro) llena de hoteles, restaurantes y edificios oficiales.
Las inmediaciones del Ayuntamiento constituyen el corazón del viejo Belfast, y aún hoy mantiene gran animación. Es una zona teóricamente peatonal llena de comercios y cuyos edificios ya sean modernos o tradicionales están unidos formando un muro ininterrumpido, que dota a esta zona de Belfast de una gran coherencia.
Podemos comenzar nuestra visita del centro en el Europa Hotel, uno de los lugares más emblemáticos de Belfast ya que es un monumento a la resistencia de la ciudad durante los disturbios. Justo enfrente se encuentra el Crown Liquor Saloon, un pub de finales del XIX con bellos artesonados de madera y abundantes espejos. Tomando la Howard Square se accede al City Hall (el Ayuntamiento, en Donegall Square) un enorme edificio neorrenacentista del que destaca la gran cúpula y su compleja combinación de arcos y aberturas. Es el espacio público más exuberante de Belfast y constituye un homenaje al poder del imperio británico.
Antes de entrar se recomienda dar un paseo por la plaza que cuenta con estatuas de la reina Victoria, un monumento en recuerdo del Titanic (que fue construido aquí) y una columna en honor de la fuerza expedicionaria de los EE.UU.
En Donegall Street se encuentra St. Anne Cathedral, un gran edificio que cuenta con planta de basílica y que fue construido en estilo neorrománico irlandés. Enfrente está el centro de información turística.
Si continuamos por High Street para tomar Victoria Street veremos la famosa torre inclinada conocida con el nombre de Albert Memorial Clock Tower. Justo detrás se pueden contemplar algunos de los históricos astilleros de Belfast y dos de las mayores grúas del mundo.
A lo largo de High Street hay una serie de callejas llamadas entries en las que todavía se puede percibir el encanto de tiempos pasados. De hecho se pueden encontrar pubs con interiores decorados en estilo victoriano muy poco cambiados, entre los que destacamos los siguientes: The morning Star, White’s Tavern (el pub más antiguo de Belfast) y Magenni’s Wiskey Café.
En el área conocida con el nombre de Stranmillis, una de las barriadas más atractivas de la ciudad que en otros tiempos fue población independiente, se encuentran tres importantes centros turísticos de Belfast:
El Jardín Botánico, un auténtico paraíso de césped, árboles, flores, etc…En él se encuentra el Palm House, el invernadero curvilíneo más antiguo del mundo, construido con hierro forjado y cristal; y el Tropical Ravine House que cuenta con una formidable colección de plantas tropicales.
La Queen’s University, cuyos edificios principales fueron diseñados por Charles Lanyon en estilo neotudor, destacándose del complejo la larga y elegante fachada del edificio principal que cuenta con amplios ventanales de cristal emplomado con tres torres cuadradas y abundantes almenas.
Y el Ulster Museum (en la esquina suroeste de los Botanic Gardens). Tiene tres plantas dedicadas a la historia y la prehistoria de Irlanda, y más concretamente a la de Irlanda del Norte; así como también una colección de obras de arte de los siglos XIX y XX, y hallazgos de joyería y ornamentos de oro. En relación a la historia natural, destacar un esqueleto del actualmente extinguido ciervo gigante irlandés.
El Grand Opera House, en Great Victoria Street demuestra el gran interés que suscitaba Oriente en la época victoriana. Fue diseñado en 1894 por Frank Matcham, aunque se restauró en los años sesenta. Destacan sus molduras doradas, los ornamentos de escayola y la belleza de los frescos que la decoran.
En relación a las iglesias, Belfast cuenta con multitud de ellas aunque no todas tienen el mismo interés. La más antigua es la Knockbreda Parísh Church (al sur de la ciudad), construida en 1737 y convertida posteriormente en lugar de enterramiento. Si nos centramos en la zona centro destacaríamos las siguientes: la First Presbyterian Church, famosa por su interior en forma de elipse; la Church of Ireland St. George’s con su enorme pórtico gregoriano; y la Sinclair Seamen’s Church, diseñada por el constructor de la Queen’s University, en la que domina el tema del mar (el púlpito está construido con forma de barco) ya que está consagrada a la comunidad marinera.
Si disponemos de tiempo, unas breves excursiones por los alrededores de Belfast nos permitirán admirar uno de los castillos más impresionantes y mejor conservados, el Carrickfergus Castle (a 15 km al nordeste de Belfast); un importante museo sobre las tradiciones rurales de la región, el Transport Museum (a 11 km de Belfast); y la suntuosa residencia de uno de los más famosos diplomáticos: lord Castlereagh ubicada en un fiordo repleto de islas.

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