Mauritania, situado al noroeste del continente africano, limita al este con Malí, al sur con éste último y con Senegal. Por el noreste, nos encontramos con Argelia; Las costas mauritanas son bañadas por el Océano Atlántico por el oeste.
Los idiomas hablados son el francés y el árabe, así como algunas lenguas étnicas como el sarakolé, el tamashek o el peul. La moneda en curso es el ouguiya y la capital del país es la ciudad de Nuakchot.
Podemos considerar el clima de este territorio como caluroso, desértico y seco, con temperaturas elevadas y con pocas lluvias. En algunos períodos del año, podemos notar una gran diferencia de temperaturas durante el día o la noche. En algunas regiones, las temperaturas pueden incluso llegar a ser bastante bajas. De igual forma, podemos observar un ambiente sensiblemente más lluvioso a medida que avanzamos hacia el sur. Así, cerca de la costa podemos apreciar un tiempo más húmedo y unas temperaturas más templadas.
La geografía mauritana se caracteriza por sus tierras dominadas por el desierto sahariano (más de la mitad de este territorio africano vive sometido por las dunas), con extensos arenales; por el interior se encuentra el Macizo de Ardar, con sus montañas y pequeñas elevaciones, finalmente al sur están situadas las Mesetas de Assaba y de Tagant. A grandes rasgos, podemos señalar que existen variaciones vegetales según el territorio. En las zonas menos lluviosas, podemos encontrar una vegetación en consonancia con este ambiente seco: la conocida estepa, los cactus y las palmeras conforman la flora de esta región del país, sometida por el árido desierto. Los oasis resultan más ricos en cuanto a variedad natural. En general, en Mauritania y dependiendo de la zona geográfica –en armonía con el grado de humedad-, el visitante podrá llegar a ver áloes, acacias, baobabs, arbustos y plantas espinosas. Si le interesa la vida salvaje, tendrá la oportunidad de contemplar especies como el mono, la jirafa, el búfalo, el leopardo, la hiena, el pelícano, la tortuga, el flamenco, el avestruz, así como animales más pequeños aunque no menos impresionantes: arañas, escorpiones, lagartos y serpientes, que viven acomodados al clima extremo de este país. Una buena opción para gozar de esta fauna dispar consiste en visitar el Parque Nacional Arguin, sobre todo si le interesan las aves, pues en este parque se cobijan miles de espectaculares pájaros.
En referencia a las ciudades mauritanas, el visitante podrá elegir entre algunas que resultan muy interesantes. Cabe resaltar las más importantes, entre las cuales encontramos la sugerente capital del país, rodeada por el desierto del Sahara, Nuakchot. Su extraño nombre significa en realidad “Lugar de viento”, y de esta moderna ciudad es importante señalar sus principales focos de interés: los amantes del Arte no deben dejar de visitar su Museo Nacional, su Gran Mezquita, o su Centro Artesanal Femenino, con los que obtendrá buenas muestras culturales. Si quiere encontrar variados artículos locales (podrá adquirir desde comida hasta valiosas joyas), podrá dirigir sus pasos hacia el Gran Mercado o el Quinto Mercado. Al sur del país, cerca de la frontera con Malí y en concreto en el “pueblo fantasma” de Tichit -aunque despoblado- aparte de disfrutar de una localidad con un ambiente deliciosamente tradicional -siempre orientado por un experimentado guía- y de beneficiarse de algunas de las mezquitas más bellas de todo Mauritania, el turista podrá recrearse en un entorno de lo más envidiable. Ubicada en medio de una inmensa falla rocosa, su belleza paisajística es simplemente sobrecogedora. Atâr, la animada ciudad oasis, sin duda le gustará. Después de una visita, de ella podrá recordar su animado Mercado, su gente (los misteriosos nómadas), su típico ambiente, y por supuesto sus alrededores. No menos atractiva se nos muestra Ualata, ciudad del sureste del país, donde podrá apreciar muy importantes vestigios arqueológicos, así como otras muestras artísticas de sumo interés. Para terminar, también podrá encontrar numerosos restos arqueológicos en Kumbi Saleh, cerca de la frontera con Senegal, al sur de Mauritania, por lo que podría aprovechar para visitar este país vecino. De igual modo, otras ciudades que seguramente le interesarán son: Chinguetti, Kiffa, Butilimit, Rosso o Uadane.
Como abanico de actividades que ofrece este territorio africano, simplemente podemos mencionar la visita a algunos de los vestigios arqueológicos arriba nombrados, que puede resultar muy instructivo para el visitante curioso en general. Los más dinámicos podrán dirigirse hacia las costas, donde podrán practicar deportes acuáticos como el entretenido surf, la refrescante natación o el emocionante esquí náutico. Por último, si es un visitante más moderado, siempre podrá relajarse en cualquiera de las bonitas playas que tiene este agraciado territorio.
Si hablamos de la gastronomía de Mauritania, a grandes rasgos podemos decir que la cocina del país se caracteriza por su sencillez y que suele elaborarse con carne (de cabra, de cordero, de pollo, de oveja y de dromedario para los paladares ávidos de originalidad) y de pescado, preparado de distintas maneras. Así mismo, en general estos alimentos son cocinados con arroz, con cuscús y con verduras. En cuanto a bebidas, podrá tomar té y algunos licores (como por ejemplo el licor de dátil).
Para finalizar, lo más destacable de Mauritania es su peculiar ambiente, casi totalmente alejado de la cruda modernidad, y como suspendido en el tiempo. De este nostálgico país africano, lo que seguramente más atraerá al visitante son sus paisajes evocadores, su tranquilidad, su gente tradicional, y mil cosas más que difícilmente pueden definirse en una palabra. Para hacerse una idea de Mauritania, nada mejor que visitarlo: le sorprenderá a cada paso, y podrá traer de vuelta a su casa un recuerdo inalterable, a la imagen de este mundo de oasis y de dunas.

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