La ciudad de México, una de las más grandes y pobladas del planeta, esconde toda clase de sorpresas para el turista.
Aquí se tendrá la oportunidad de viajar continuamente en el tiempo sólo recorriendo las calles de esta seductora urbe. Su pasado como capital azteca compite con una posterior época colonial que ha dejado educadamente paso a una ciudad moderna. Así, pirámides excavadas, mansiones coloniales y torres de hormigón y vidrio se disputan el sitio en una ciudad llena de historia y cultura reflejada en sus inimaginables museos y galerías.
México no es una simple urbe, sino todo un mundo emplazado a una altitud de 2.400 metros y rodeado de chocantes montañas. Para descubrir a fondo este espacio, es recomendable iniciar una ruta por el centro tradicional urbano, más conocido como zócalo, en plena Plaza Mayor, donde tendremos el lujo de transitar sus calles más antiguas y admirar algunas ruinas pertenecientes a la capital azteca de Tenochtitlán o lo que es lo mismo, la antigua ciudad de México. Justamente, en esta parte de la urbe es donde predominan los edificios coloniales como la catedral, que con su impresionante fachada barroca atrapa al viajero por su belleza. Otra visita obligada de este enclave es el Palacio Nacional que guarda en su interior los murales de Diego de Rivera, se trata de una de las muestras de arte muralista más importantes del mundo.
Sin alejarnos del corazón de la ciudad, justo en la parte oeste del zócalo, vale la pena dar una vuelta por el Museo Nacional de Arte para conocer más en profundidad el pasado histórico del pueblo mexicano ya que el museo alberga una parte destacable de arte autóctono. Otro punto de interés cercano recaería en la Torre Latinoamericana, todo un rascacielos de acero y vidrio de 139 metros de altura desde el que no nos podemos perder sus vertiginosas vistas de la ciudad. Justo al otro lado de la Avenida Juárez, a sólo unos pasos de la majestuosa Torre, encontramos el Palacio de Bellas Artes, una de las joyas de la arquitectura del país con un precioso interior Art Decó. Precisamente, el Palacio de Bellas Artes ocupa un lugar privilegiado en el centro de la ciudad, justo delante del parque de la alameda, bautizado así por los álamos que se plantaron a lo largo del recinto. Además, el parque alberga otro centro de museos en una ciudad donde el arte se respira en cada esquina. En este sentido, tanto el Museo Franz Mayer como el Museo Mural Rivera se adueñan del parque demostrando que naturaleza y arte no tienen porque estar reñidos.
A las afueras del centro histórico de esta inmensa capital también hay mucho por descubrir. Podemos dedicar una tarde a andar por los barrios residenciales de la ciudad, llenos de restaurantes selectos y tiendas lujosas. En esta zona la diversión está más que asegurada. Aparte de la gran cantidad de tiendas que podemos encontrar, la vida callejera en esta banda de la ciudad es muy intensa, los músicos y los artistas se acumulan en estas calles para dar a entender al visitante que no se ha equivocado en el momento que ha decidido elegir México, D. F como destino turístico para pasar sus vacaciones.
Llegará un momento en que nuestro cuerpo nos va a pedir a gritos alejarse del estrés urbano de un ciudad donde la actividad no sobra por ningún lado. Será el instante indicado para acercarse al bosque de Chapultepec, conocido también como parque de Chapultepec. Se trata de una inmensa zona verde, repleta de lagos y en la que podremos hallar hasta un zoológico. Este pulmón verde de la ciudad sirve también de sede de importantes museos, entre el que destaca el Museo Nacional de Antropología, una buena opción para un recorrido cultural en medio de tanta naturaleza. Partiendo de este punto, sólo cruzando el Paseo de la Reforma, llegamos al Castillo de Chapultepec, una auténtica fortaleza de cuento. El castillo fue reconstruido durante la época de Maximiliano y es una reproducción de su villa italiana. En la actualidad, sus habitaciones acogen el Museo de Historia Nacional.
Por otro lado, una visita al norte de la ciudad es obligatoria. Esta parte de México, D. F está dominada por la impresionante plaza de las Tres Culturas, donde una llamativa iglesia colonial se alza en medio de las ruinas excavadas de la antigua ciudad de Tlatelolco. Muy cerca de este punto de la capital se encuentra la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe formada por una serie de templos, capillas y santuarios dignos de ser visitados.
Si nuestra ruta por el norte de la ciudad nos ha ocupado la mañana, es casi obligado aprovechar la situación para acercarse a las Pirámides de Teotihuacan. Emplazadas ya fuera de México, Distrito Federal, a menos de una hora de camino, estas construcciones de belleza incuestionable y dimensiones descomunales se conocen como pirámides del Sol y de la Luna. El trayecto desde la capital no nos robará mucho tiempo y la visita a estos monumentos es parada forzosa para los amantes de la cultura.
De todas formas, ni los monumentos, ni los museos, ni las ruinas deben acaparar todo el tiempo de nuestra estadía en la ciudad. Es muy importante dejar parte del día para disfrutar de sus espectáculos, con sus actuaciones musicales en directo e incluso de los conciertos de música clásica. Además, la vida nocturna de la ciudad también regala al turista la posibilidad de vivir la noche al más puro estilo mexicano. Es el momento de dejarse seducir por el ritmo nocturno de la ciudad y por el carácter dulce y acogedor de su gente.
Otro de los pasatiempos de esta deslumbrante capital está en visitar la gran cantidad de mercados y tiendas que se adaptan a todos los gustos y bolsillos. En medio de tanto paseo toparemos también con numerosos cafés, restaurantes y las tradicionales taquerías. Pronto se convertirán en nuestros mejores aliados para poder descansar nuestras piernas y disfrutar de la variada cocina de la ciudad.
Con todo, México es el destino perfecto para los amantes del turismo activo. La visita a esta capital se convierte en un no parar desde que uno se levanta hasta que se acuesta. Aún así, nada en esta localidad dejará indiferente al viajero que se haya propuesto descubrirla a fondo. Es una ciudad donde sus diversas culturas se complementan dando como resultado un importante centro artístico con todo un patrimonio envidiable y sobre todo su gente, sus mariachis, su tequila y su acento seductor.

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A pesar de ser una ciudad peligrosa, si uno toma las lógicas medidas de seguridad puede encontrar en Ciudad de México un lugar perfecto para pasar unas vacaciones. Visitar sus museos es intersante para acercarse a su historia.