Si estamos buscando un país en el que poder admirar costumbres y tradiciones autóctonas, sin contaminación occidental, Nepal puede ser nuestro destino perfecto.
Nepal se encuentra enmarcado entre la India y el Tíbet (República Popular China), y el Everest, el pico más elevado del mundo, está a tan solo 185 km de Katmandú la capital del país.
El visitante que llega a Nepal queda sorprendido de la gran variedad de gentes, razas, costumbres, lenguas y cultos. Existen numerosas etnias, cada una con sus tradiciones, sus creencias religiosas y sus modos de concebir la existencia.
Debido a las características geográficas del país, su flora y su fauna son muy exuberantes y de una impresionante variedad. Por esta razón, Nepal posee un número destacado de santuarios, parques y reservas naturales como, el Lago Rara, el Chitwan, el Langtang y el Sagarmatha que gozan de un gran atractivo turístico. En ellos se pueden realizar safaris fotográficos, hacer recorridos a pie o en jeep, montar en elefante y pasear en canoa; además, a veces, se organizan músicas y danzas.
Nepal es un país eminentemente religioso en el que se concede mucha importancia a los ritos, festivales, ofrendas y ceremonias. La magia y la hechicería también tienen una gran importancia en la cultura nepalí. Las dos religiones más extendidas son el hinduismo (practicada por un 88% de la población) y el budismo (8%).
A causa de la gran religiosidad del país el arte en Nepal ha adquirido casi siempre un carácter sagrado, como en la India y otros países de Asia. Existen gran número de templos y santuarios, con su peculiar y sugerente arte arquitectónico. Los templos pueden ser de tres clases: pagodas, stupas y shikaras aunque las primeras son el exponente más fiel de la arquitectura nepalí. Su estructura está formada por una base rectangular sobre la que se eleva un hermoso templo de varios pisos y tejados superpuestos, así como tallas hermosas y significativas. Disponen de preciosas puertas, maravillosas ventanas talladas en madera y los tejados se recubren de cobre patinado de bronce.
Las pagodas más fascinantes del país son la del Templo Taleju en Katmandú, la del Templo Dorado en Patan y la del Templo del Nyatapola en Bhadgaon. La capital del país, Katmandú, se encuentra en el valle del mismo nombre y cuenta con unos trescientos mil habitantes. Es esta, sin duda, una ciudad singular donde las haya, cuajada de fabulosas construcciones. A pesar del importante destino turístico en el que se ha convertido actualmente, Katmandú, sabe conservar su carisma y encanto, sus ancestrales costumbres, y sus vitales mercados y bazares. Pasear por las calles y callejuelas de Katmandú, desplazarse por sus mercadillos y contemplar sus casas, templos y santuarios, sigue siendo toda una experiencia fabulosa para el visitante. Existen varios lugares en la ciudad donde el turista puede apreciar el encanto de la cuidad en su estado más puro. Uno de ellos es la plaza de Indra Chowk con sus atractivas casas antiguas, su variedad de gente y la multitud de vendedores de todo que allí se dan cita.
Todo ello entre templos como el de Mahadev, el de Shiva, el de Bhirav u otros. La misma animación, o incluso más hay en toda el área de Asan Tole y en el siempre animado y abigarrado distrito comercial de Khel Tole, lugares perfectos para contemplar la belleza de Katmandú.
En la explanada de Basantapur, donde se elevara el famoso hotel Eden en el que hace dos décadas se alojaban hippies venidos de diferentes países, todavía continúan numerosos comerciantes vendiendo sus variados artículos a lo turistas.
Tampoco podemos dejar de visitar la Plaza Durbar, rodeada de fabulosos edificios, templos y santuarios como el Templo de Taleju de 1549, el Palacio de Hanuman Dhoka, histórico asiento real y el Templo o Monasterio de la Diosa Kumari, diosa viviente del siglo XVIII.
La diosa viviente es una reencarnación de la energía divina o Shakti. Se la elige a los cuatro años de edad y se la mantiene como diosa viviente hasta su primera regla. Sólo abandona su residencia con motivo de las procesiones en las distintas festividades, y es entonces cuando desfila por las calles de la ciudad contemplada por miles de personas. La diosa es elegida en base a diferentes presagios y signos, entre diferentes niñas.
La calles de la vieja Katmandú están atiborradas de tiendas vendiendo los artículos más diversos. Se venden prendas de vestir, chales, artículos de cuero, máscaras, objetos de bronce y madera, objetos religiosos muy diversos, mantas, tallas, etc… También se pueden adquirir muy buenas alfombras nepalíes y tibetanas. Ahora, eso sí, antes de comprar hay que regatear ya que el turista podrá conseguir grandes descuentos.
Las otras dos ciudades más importantes del país son Patan y Bhaktapur. La primera de ellas, conocida con el nombre de “Latipur” (la ciudad hermosa), es sumamente antigua. Se encuentra a tan solo 5 km de la capital y su belleza deja fascinado al visitante. En ella, plazas, templos, monasterios y mansiones se combinan armónicamente para ofrecer un gran espectáculo de arte.
Bhaktapur, por su parte, es también una verdadera ciudad-joya, con excepcionales edificios y una atmósfera medieval sumamente atractiva. Es una delicia pasear por sus plazas medievales, sus calles y callejuelas contemplando hermosas casas y mansiones, templos y santuarios.
Visitar Nepal para descubrir su cultura y costumbres es ya de por si fascinante pero muchos turistas eligen este país para poder disfrutar del «Trekking» a través de los caminos de alta montaña contemplando las impresionantes alturas del Everest, Makalu, Dhaulagiri, Gosahinthan, paso de Namse, etc. Un trek es el nombre que se da a una caminata o excursión a pie, para poder acceder a parajes que es imposible alcanzar por otro medio o simplemente, aunque haya otro medio, por el placer de hacer aventura caminando. Los hay para todos los gustos y capacidades físicas, cortos de cuatro o cinco horas, y treks que duran quince o veinte días, a una altitud de 2.000 m o a altitudes superiores a los 4.000m. Aunque es posible, tras conseguir los permisos oportunos, aventurarse por sí mismo a un trekking, lo verdaderamente aconsejable es hacer uso de una organización adecuada. Las agencias se hacen cargo de todo, incluso del material necesario.
También se ha puesto de moda el rafting o bajada de rápidos en balsa y muchos visitantes lo practican. En el Himalaya encuentra su origen un buen número de ríos que luego fluyen y serpentean entre los hermosos valles. Hay trips muy diversos y algunos duran hasta diez días.

Enlaces Patrocinados:
Otros Reportajes:
Camboya: En plena selva asiática »
Tailandia: La joya del sudeste asiático »




Estás en:


(1 votos, promedio: 4 de 5)

¿Es verdad que la leyenda cuenta que Nepal nació a partir de una flor de loto en el lago del valle de Kathmandú?.