Túnez forma parte de los tres países que configuran el Magreb africano. Tiene una extensión de 164.418 kms y su atractivo principal reside en sus soberbias playas de fina arena que bordean casi la totalidad de sus 1.440 kms de costa mediterránea, las cuales son responsables de que el país se haya catapultado a la vanguardia del turismo internacional.
Representa una sutil síntesis de las culturas islámica y occidental. Lejos de repudiar la contribución de Francia, ha integrado esta influencia, consiguiendo un gran éxito a la hora de conjugar progreso e identidad propia. Aunque el islam continúa siendo la religión del Estado, la constitución garantiza que las leyes se promulguen en el Parlamento sin intervención de los teólogos.
Toda su extensión se divide en cuatro regiones, presentando montañas al norte, unas extensas mesetas en el centro, llanuras meridionales que limitan con el Sahara y llanuras que recorren toda su costa. El norte es el centro neurálgico del país y donde se encuentra su capital. Túnez tiene algunas de las mejores playas de esta parte de la costa norteafricana, como Ghar, Melh y Tabarka, entre otras. El país también ofrece la posibilidad de hacer trekking (senderismo): el bosque de las Montañas de Kroumirie puede ser un escenario perfecto; y como no, el visitante puede disfrutar de un relajante paseo en camello. Los mejores salen de Zaafrane y en el recorrido pueden verse dunas y oasis. En relación a estos últimos se puede acceder a ellos fácilmente ya que las carreteras son excelentes.
Los oasis más notables se hayan al noroeste de Chott el Jerid, Tozeur y Nefta y encajonados entre las dunas destacan los de Blidet, Sabria y Douz, al sureste.
Otras opciones deportivas son los vuelos en hidroplano, ala-deltas y parapentes, sobre todo en Tozeu y Aghir y el yachting, que se puede practicar en ciertos lugares. Una de las actividades más populares de Túnez es la observación de pájaros, a pesar de que las principales especies son migratorias, con lo que para poder observarlas es necesario desplazarse en primavera u otoño.
La capital del país, llamada igualmente Túnez, se presenta como una de las grandes metrópolis de África que se encuentra en pleno desarrollo. Está situada al norte del país y se comunica con el antepuerto de la Goleta mediante un canal construido a finales del siglo pasado y que aprovecha el lago Túnez. En la parte más elevada de la ciudad se encuentra el casco antiguo, mientras que la fracción más moderna se ubica en la zona oriental de la ciudad. La medina, es el corazón histórico y cultural de la moderna Túnez y uno de los mejores lugares de la ciudad. Fue declarada parte del Patrimonio Universal de la Humanidad en 1981. En sus callejuelas y sus pasajes cubiertos se respira un ambiente único y sorprendente para el turista. En la medina son muchos los lugares a visitar como el Mercado de los Perfumes y Especias, donde los puestos están repletos de aceites aromáticos, aguas perfumadas y condimentos, la mezquita de Youssef Dey, el mercado Soug el-Berka, el mausoleo Tourbet el –Bey, el Centro de Artes Populares y Tradicionales y el Museo Dar Ben Abdallah. Por último, destacar la mezquita Zitouna, reconstruida en tiempos islámicos y en la que se utilizaron 200 columnas procedentes de ruinas romanas de Cartago para la principal zona de rezos.
En relación a la parte nueva de la ciudad, sorprende la gran cantidad de edificios afrancesados con estilo colonial de ventanas abalconadas. Sobresale en esta zona la catedral de San Vicente de Paul, curiosa mezcla de arte gótico y bizantino y el Museo Bardo, antiguo palacio del mismo nombre y residencia oficial de la monarquía histórica tunecina.
Otra ciudad importante del país es Cartago. El mejor sitio para comenzar su visita es la colina de Byrsa, desde donde se observan unas preciosas vistas. En su base, está la catedral de San Luis de descomunales proporciones. A las espaldas de la catedral se encuentra el Museo Nacional y al oeste de la colina se alza el Anfiteatro romano que fue uno de los mayores en su tiempo y su grandeza se percibe entre sus restos.
Dejando a un lado las dos grandes urbes del país, la penísula de Cap Bon es otro de los principales destinos turísticos. Al igual que también los son las playas del sureste del país, alrededor de Hammamet y de Nabeul. Al final del golfo de Hammamet encontramos la ciudad. Aquí, la medina o centro histórico, se une a discotecas, restaurantes y tiendas de recuerdos. En Nabeul, por su parte se encuentran las mejores áreas de acampada del país.
Otra preciosa villa es Sidi Bou Saïd, situada en otra colina, sobre el golfo de Túnez y a unos 10 kms de la capital. Su encanto se debe a sus callejuelas estrechas con escalinatas de piedra, a sus muros ornamentados, a las ventanas decoradas al estilo local y a la abundancia de geranios y buganvillas. Es muy relajante pasear por el pueblo y pasarse a ver las tiendas de souvenirs que hay en la Plaza central. El faro que hay sobre la villa es del siglo IX. El pueblo cuenta con una playa cercana aunque no es muy frecuentada.
Por último destacar la ciudad de Kebilia, con numerosas playas y un fabuloso fuerte del siglo VI sobre el puerto. Cerca de esta ciudad está Kerkoune, fundada en el s. VI a.C. y que permaneció 300 años antes de ser destruida por los romanos. Se descubrió en unas excavaciones en 1962 y entre sus restos lo que más llama la atención es el sarcófago de madera de la princesa de Kerkouane.

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Túnez es un destino turístico que está relativamente cerca de España y acostumbro a viajar de vez en cuando a es joya del Magreb africano, tal y como indica el título del reportaje.
He regresado hace muy poquito de Túnez y me lo he pasado genial. Lo recomiendo.